TRANSTORNO DE RUMIACION
Trastorno de rumiación
El trastorno de rumiación es la regurgitación repetida y continua de los alimentos después de comer, pero que no se debe a una enfermedad ni a otro trastorno de la alimentación, como anorexia, bulimia o trastorno alimentario compulsivo. La comida vuelve a la boca sin náuseas ni arcadas, y puede que la regurgitación no sea intencional. A veces, los alimentos que se regurgitan se mastican nuevamente y se vuelven a tragar, o bien se escupen.

El trastorno puede derivar en desnutrición, si los alimentos se escupen o si la persona come mucho menos para evitar la conducta. El trastorno de rumiación puede ser más frecuente en los niños pequeños o en las personas que tienen una discapacidad intelectual. Los alimentos no han sido digeridos, por lo que las personas con síndrome de rumiación informan que el sabor es normal, no ácido como el vómito. Habitualmente, la rumiación sucede todos los días, poco después de haber comido.

- Tener regurgitación sin esfuerzo, en general en un lapso de 10 minutos después de comer
- Presión o dolor abdominal aliviados por la regurgitación
- Sensación de saciedad
- Mal aliento
- Náuseas
- Pérdida de peso involuntaria
El síndrome de rumiación no suele estar asociado a tener arcadas.

Causas
Se desconoce la causa precisa del síndrome de rumiación. Pero al parecer se debe a un aumento de la presión abdominal.
El síndrome de rumiación a menudo se confunde con la bulimia nerviosa, la enfermedad por reflujo gastroesofágico y la gastroparesis. Algunas personas padecen el síndrome de rumiación relacionado con un trastorno de evacuación rectal, en el que la mala coordinación de los músculos del piso pélvico ocasiona estreñimiento crónico.
Desde hace mucho tiempo se sabe que la afección se manifiesta en bebés y en personas con discapacidades del desarrollo. Ahora está claro que la afección no está relacionada con la edad, ya que puede ocurrir en niños, adolescentes y adultos. Es más probable que el síndrome de rumiación ocurra en personas que sufren de ansiedad, depresión u otros trastornos psiquiátricos.

Complicaciones
Si no se trata, el síndrome de rumiación puede causar daño en el tubo ubicado entre tu boca y tu estómago (esófago).
El síndrome de rumiación también puede provocar lo siguiente:
- Pérdida de peso no saludable
- Desnutrición
- Erosión dental
- Mal aliento
- Sensación de vergüenza
- Aislamiento social

Diagnóstico
El médico te preguntará acerca de tus síntomas actuales y tu historia clínica o los de tu hijo. Un examen inicial y, a veces, la observación del comportamiento de una persona, suelen ser suficientes para diagnosticar el síndrome de rumiación.
Se pueden realizar una manometría esofágica de alta resolución y una medición de la impedancia para confirmar el diagnóstico. Este análisis muestra si hay un aumento de presión en el abdomen. También, proporciona una imagen de la función alterada para usar en terapia conductual.
Se pueden usar otras pruebas para descartar otras causas posibles de tus síntomas o los de tu hijo, que incluyen:
- Esofagogastroduodenoscopia. Esta prueba le permite al médico examinar el esófago, el estómago y la parte superior del intestino delgado (duodeno) para descartar cualquier obstrucción. Es posible que el médico extraiga una muestra de tejido (biopsia) para analizarla en profundidad.

- Vaciamiento gástrico. Este procedimiento le permite al médico saber cuánto demoran los alimentos marcados en salir del estómago. Otra versión de esta prueba también mide cuánto demoran los alimentos en desplazarse por el intestino delgado y el colon.

Tratamiento
El tratamiento depende de la exclusión de otros trastornos, así como de la edad y la capacidad cognitiva.
Terapia del comportamiento
Se utiliza la terapia conductual de inversión de hábitos para tratar a personas sin discapacidades del desarrollo que tienen síndrome de rumiación. Las personas aprenden a reconocer cuando aparece la rumiación y a inhalar y exhalar usando los músculos abdominales (respiración diafragmática) en esos momentos. La respiración diafragmática previene las contracciones abdominales y la regurgitación.
En el caso de los bebés, el tratamiento generalmente se enfoca en trabajar con los padres o las personas encargadas del cuidado para cambiar el entorno y el comportamiento del bebé.

Medicamentos
Si la rumia frecuente daña el esófago, se pueden recetar inhibidores de la bomba de protones como esomeprazol (Nexium) u omeprazol (Prilosec). Estos medicamentos pueden proteger el recubrimiento del esófago hasta que la terapia conductual reduzca la frecuencia y la intensidad de la regurgitación.
Algunas personas con síndrome de rumiación pueden beneficiarse con un tratamiento con medicamentos que ayuden a relajar el estómago después de comer.
Qué puedes hacer
Cuando pidas la cita médica, pregunta si hay algo que debas hacer de antemano, como por ejemplo estar en ayunas antes de una prueba determinada. Prepara una lista de lo siguiente:
- Síntomas, incluso los que no parecen estar relacionados con el motivo de la cita
- Información personal esencial, incluidas las situaciones de estrés importantes, cambios recientes en tu vida y antecedentes médicos familiares
- Todos los medicamentos, las vitaminas u otros suplementos que toman tú o tu hijo e incluye las dosis
- Preguntas para hacerle al médico
Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe, para que te ayude a recordar la información que recibas.
Qué puedes hacer mientras tanto
Masticar chicle puede ayudar a algunas personas a aliviar los síntomas del síndrome de rumiación.
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